A menudo he intentado informarme sobre el tiempo en la ciudad que vivo, ya sea en Valencia, en Mallorca o en Weimar, y más aún en esta última ciudad. Una vez me dijeron que en Weimar hacia mucho frio, que nevaba y que me preparase para la nieve. Pues bien, ha pasado todo el invierno, con sus navidades incluidas, y la única nieve que ví es la que generaba mi nevera.
El caso es que a pesar de todo este invierno sin nieve, llegando incluso a los 9º bajo cero, me desperté ayer con la grata sorpresa de ver el suelo de mi jardin nevado, con un grosor de unos 10 cm. De un salto me levanté de la cama y me dispuse durante unos cinco minutos a contemplar este espectáculo de la naturaleza que aún no había terminado, pues seguia nevando.
Tal vez por la emoción de tener esa vista fuera o porque la cerveza de la noche anterior no me habia bajado, llamé a Pablo para usurpar un trineo ajeno a mi persona y disponer de un dia de bajadas y subidas con dicho juguete de madera. Por fin, despues de esperar 7 meses a la nieve, llegó, y llegó con fuerza para poder disfrutarla junto con otros niños que habian tenido la misma idea de irse al Park an der Ilm.
Ahora estoy pendiente si sigue nevando y si la nieve se mantendrá sobre las calles aunque sea por dos dias más. Pero mi ilusión se ve truncada por la aparición, por un lado, del astro rey y la desaparición, por otro lado, de esa evaporación de agua que surca el cielo continuamente por estos parajes germánicos.
lunes, 24 de marzo de 2008
lunes, 25 de febrero de 2008
Praga, una ciudad de ensueño

Te encuentras en medio de toda Europa, con lo que te planteas que es una buena oportunidad perfecta para realizar viajes por varios puntos del continente. Todo esta relativamente cerca y se barajan varios destinos interesantes como Eslovaquia, Polonia, Francia, Inglaterra y la República Checa. De este último me gustaría hablar, pues ha sido la ciudad elegida para este último viaje.
La idea surgió durante una comida en la Mensa, reflexionando sobre la ocupación de nuestro tiempo libre durante el periodo vacacional de los meses de Febrero y Marzo. Pensábamos en evitar mantenernos en esta misma ciudad, Weimar, ya que aquí residiríamos hasta los julio o agosto. Por ello la mejor opción seria encontrar un escape hacia otro punto europeo, contando con el tiempo y el dinero, elemento que estará siempre presente durante el periodo de la beca Erasmus.
Así pues, en el plazo de dos días, decidimos partir hacia Praga, ciudad de Carlos IV, cuatro individuos provenientes de distintos puntos de la geografía española (Madrid, Barcelona, Valencia y Girona).
La ciudad nos ofrecía un amplio muestrario histórico con elementos como el "Teatro Nacional", el "Puente de Carlos IV" o el castillo de la ciudad, a los que se sumaba la excitante vida nocturna que presentaba Praga. Las calles llenas de turistas por el día chocaba con el diferente "turismo" nocturno, algo que puede impactar a ciertas culturas visitantes no acostumbradas a ciertos parajes.
Resulta una ciudad infinita, que en cada esquina guardaba un nuevo monumento, un elemento siempre sorprendente, sin perder en ningún momento este ambiente excesivamente turístico que, en mi opinión, estropea cierto encanto de la ciudad.
Una sensación especial recorre tu cuerpo al pasear por el puente de Carlos IV, al ver a tu alrededor arte en todo su esplendor. Una serie de "bohemios" intentando sacar provecho de su don, ofreciendo a los turistas diferentes entretenimientos, como música o pintura.
Podría detallar cada uno de los monumentos, de las sensaciones que se experimentan al presentarse allí, pero es algo que es un tanto difícil de explicar, con lo que la mejor opción es invitar al lector de este articulo a hacer una parada en esta espléndida ciudad.
Una nueva mirada

Una vez que te "sueltan" en una ciudad como Weimar, empiezas a adquirir un punto de vista diferente del que poseias antes. Te encuentras en un lugar, en una ciudad nueva, de la cual apenas conoces el idioma, las costumbres y la gente.
Como en el articulo anterior, todo hecho que anteriormente era cotidiano se convierte en un reto nuevo, en una nueva aventura con un "simple" fin. Con lo de "simple" me refiero, a que se tratan de actividades que en tu pais de origen no te plantabas como realizarlas.Un obstaculo importante es la lengua. De la que tienes que hacer uso si deseas integrarte en esta nueva cultura. A pesar de ello, los ciudadanos del lugar agradecen que se haga un esfuerzo por hablar su idioma, con lo que, en el caso de no poder explicar algo bien, intentan entendenter y realizar un esfuerzo por su parte, empleando el ingles u otro idioma.
Hay que remarcar que, inevitablemente, cuando llegas con una beca Erasmus a otro pais acabas rodeandote de otros estudiantes en la misma situacion, especialmente del mismo pais que tu. Con ello no quiero afirmar que sea un punto negativo (ni mucho menos), pero si que hay que tener cierta cautela de no ser dependiente de ellos completamente, ya que, sin poder evitarlo, acabas por no aprender la cultura que te rodea.
Aun asi, rodeandote de la gente que sea, acabas disfrutando de la estancia en el lugar, de la cultura y de las fiestas...
PD: Es importante estar siempre activo, para el cuerpo y para la mente.
lunes, 3 de diciembre de 2007
La compra
Una de las actividades que mas tiempo necesitan es la compra. Es muy facil decir: "Ahora voy un momento a comprar cuatro cosas para cenar y ya esta". Error. Comienzas a darte cuenta que para hacer cualquier cosa necesitas mucho mas tiempo que el que necesitabas en España, por lo que para hacer la compra de la semana, necesitas permanecer casi una hora en el supermercado. Las razones por ello son varias.
En primer lugar, te das cuenta de que los alimentos tienen nombres distintos y de no ser por la foto del producto, comprarías harina en lugar de azúcar, o cereales dietéticos con sabor a cartón en lugar de comprar tus Frosties de toda la vida. Así pues miras cada producto con lupa, revisando todas las caras posibles del bote de pepinillos o del zumo.
En segundo lugar, existe un problema a la hora de elegir los alimentos. Sin darte cuanta, te has acostumbrado a la comida española y a su gran variedad de ingredientes. Por ello cuando vas a comprar, vas en busca de determinados productos que, lamentablemente, no se encuentran en los supermercados alemanes, como por ejemplo los garbanzos, las lentejas o las judías. Luego, cuando encuentras lo que buscas, una sonrisa se dibuja en tu cara, pero la expresión cambia al divisar los precios que en España están bajos. Entonces empiezas a discurrir sobre tu alimentación en estos lugares y te toca adaptarte a su forma de comer.
Al final acabas cocinando lo mismo que cocinabas antes, pero con ligeros toques germánicos.
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