viernes, 25 de abril de 2008

Un paseo con Morfeo

Paseo por el Park an der Ihlm, por un camino largo zigzagueante que rodea un rio, el Ihlm. Durante estos momentos me siento rodeado de sensaciones, que vienen de todas direcciones y detrás, imagenes del pasado que cargo sobre mis espaldas. A menudo, se cruzan niños jugando que frenan mi avance, y hacen que me desvie del rumbo establecido anteriormente, siguiendo un camino paralelo. Al darme cuenta, bajo de los cielos, desaparecen los niños jugando y retomo la senda correcta, hasta llegar a una bifurcación donde se encuentra un poste de madera con dos flechas que me indican las dos opciones a elegir. El camino de la derecha parece mas tranquilo, con un verde campo de hierba que se extiende a los extremos, mientras que el de la izquierda esta más abandonado, y no se ve el final. Acabo escogiendo el de la izquierda, sabiendo que es menos agradable, pero, tal vez, tambien sea más interesante, pues me aportará las sensaciones necesarias para poder trabajar. Sigo caminando hasta que las ramas de los árboles tapan por completo el sol, en el que un tono grisáceo y triste se apodera del ambiente que me rodea, acelerando los latidos de mi corazón.
Camino durante horas y comienzo a perder la esperanza de encontrar la salida de esta senda, que cada vez me cuesta más avanzar, pero que comienzo a identificarme con ella y a volverme dependiente. Me gusta este ambiente lúgubre que se ha creado aqui. Me entristece, pero a su vez, siento placer de esa misma tristeza. Me consumo.
Una voz, me extrae de mis pensamientos. No viene de del camino. Viene del interior, del bosque, donde solo se divisa una serie de columnas de árboles. Miro hacia dentro y no veo nada. Abandono el rumbo anterior y me dirijo hacia el interior, sorteando matorrales y otras plantas que se aferran a mis piernas.
Oigo la voz más cerca. El bosque se aclara. Los rayos del sol vuelven a penetrar entre las ramas de los árboles, y a lo lejos vuelvo a contemplar la bifurcación de los caminos hacia la derecha y hacia la izquierda. Volveré hacia atras, hasta encontarme a los niños jugando.

martes, 15 de abril de 2008

Se acabo el invierno. Comienza el mal tiempo.

Me siento frente a mi ordenador y reflexiono sobre el semestre pasado aqui en Weimar. Es hora de pensar como un artista, y para ello, debo dejar fluir todos los sentimientos que recorren mi cuerpo. No es facil adaptar una idea a una tecnica concreta, y mas aun cuando a tu alrededor tienes tantas cosas que te afectan, en lo positivo y en lo negativo.
Asi pues parece que hay que dejar de lado por un instante (esperando que se repita) el mundo real y comenzar a ver las cosas desde otro punto de vista mas alto, más irreal. Es en el momento en que el tiempo libre rebosa en tu vida, cuando se reflexiona sobre la forma de pensar, el camino que debe llevar un artista (en mi caso estudiante) para sacar el maximo provecho de las circunstancias que le rodean. Por ello he de recrearme en aquellos sentimientos dolorosos que pueden sacar la maxima expresion en mi. Es una forma de tortura que hara que rinda con satisfactorios resultados.
Este es el camino que yo he elegido. Esta el sentimiento de un artista, su metodo de trabajo y su vision del mundo respecto al resto de los seres humanos.
Se acabo el invierno, comienza el mal tiempo.

viernes, 4 de abril de 2008

"Cambio erásmico"


Dicen que cuando estas entretenido y disfrutas con algo, el tiempo parece correr mas rapido. Ahora me estoy dando cuenta que eso es verdad. El caso es que llevo en la ciudad de Weimar desde septiembre y he mirado hacia adelante y solo diviso unos cuatro (o cinco) meses restantes del disfrute de esta beca erasmus.
Pero estos meses me han servido para observar detenidamente el tiempo de aqui. Realmente, todo esta en continuo cambio, y asi como la climatologia en el que el frio bajo cero reinaba en la ciudad, deja paso a la lluvia y a esos cielos permanentemente nublados caracteristicos de Alemania. Este aspecto parece que da paso tambien a un paso o un camino distinto en la gente. Con ello me refiero a que redescubres una vez mas como es la gente en realidad, y que aquellos que no has prestado atencion resulta que son excelentes personas.
Tal vez no sabria como explicarlo, pero una oportunidad de estudiar un año alejado de tu pais de origen, de tu ambiente y tus costumbres, da paso a una explosion de sensaciones, que desencadenan en una persona una serie de actitudes y puntos de vista que antes no veias. Y no solo respecto al cambio de habitat, sino que se tiene otra forma de pensar entorno a todo, ya sean las personas, la cultura, el idioma, etc.
Otro aspecto del que me he dado cuenta es que realmente si que se echa de menos una parte de tu casa, allí en España, aunque tal vez no todo. Particularmente me quedo con cierto numero de personas y sobretodo... los exquisitos manjares que nos proporciona la tierra!. Alimentos que no los echamos en falta hasta que vas al supermercado a comprar una simple lata de berberechos o mejillones. Digamos que en mi mente hay un pequeño porcentaje que añora la ciudad, aunque es un numero aun bajo.
A pesar de todo esto, se disfruta de un clima excelente, tanto por los extrangeros que te rodean aqui como los autóctonos del lugar. Sigo pensando que esta beca es lo mejor que podia haber hecho este curso 2007-08.