miércoles, 4 de junio de 2008

Aquí y allí


A pesar de los obstáculos con los que tropiezas a menudo, la vida sigue, aunque a veces estos obstáculos los arrastras, hasta que el tiempo te hace olvidar. Con todo ello no hay que dejar pasar todo lo que se mueve a tu alrededor.
Así pues, en menos de cuatro meses se ha intensificado todo lo que ocurría en los primeros seis meses. Se podría decir que este sería el climax de mi estancia aquí, con lo que no paro de aprender cosas nuevas y encontrarme cada vez más a gusto con el idioma que, aun así, sigue siendo difícil.
Se va conociendo cada vez más las costumbres, el habla, la forma de pensar. Te das cuenta que las personas son personas y que puedes hacer una comparación de cada uno de los aspectos de diversos países. Es difícil de explicar, pero al final nos comportamos todos de la misma manera; no somos tan diferentes. Tenemos los mismos gustos, la misma forma de actuar ante diversas situaciones.
En todo caso, existen lugares que te hacen vibrar el alma de una manera especifica. Con ello quiero decir, que en mi caso, Alemania me ha tocado hondo. He experimentado sensaciones, buenas y malas, que no había tenido anteriormente en España. He aprendido a ser más fuerte, a aprovechar cada momento, a sacarle provecho a todo, a la alegría y a la tristeza.
Ahora comienzo a divisar un punto no tan lejano, que me lleva al final del camino. Un punto que quiero mirar de reojo, sin perder el rumbo. Pues ahora, esta es mi casa, y fuera de ella me siento como un extranjero.