lunes, 25 de febrero de 2008

Praga, una ciudad de ensueño


Te encuentras en medio de toda Europa, con lo que te planteas que es una buena oportunidad perfecta para realizar viajes por varios puntos del continente. Todo esta relativamente cerca y se barajan varios destinos interesantes como Eslovaquia, Polonia, Francia, Inglaterra y la República Checa. De este último me gustaría hablar, pues ha sido la ciudad elegida para este último viaje.
La idea surgió durante una comida en la Mensa, reflexionando sobre la ocupación de nuestro tiempo libre durante el periodo vacacional de los meses de Febrero y Marzo. Pensábamos en evitar mantenernos en esta misma ciudad, Weimar, ya que aquí residiríamos hasta los julio o agosto. Por ello la mejor opción seria encontrar un escape hacia otro punto europeo, contando con el tiempo y el dinero, elemento que estará siempre presente durante el periodo de la beca Erasmus.
Así pues, en el plazo de dos días, decidimos partir hacia Praga, ciudad de Carlos IV, cuatro individuos provenientes de distintos puntos de la geografía española (Madrid, Barcelona, Valencia y Girona).
La ciudad nos ofrecía un amplio muestrario histórico con elementos como el "Teatro Nacional", el "Puente de Carlos IV" o el castillo de la ciudad, a los que se sumaba la excitante vida nocturna que presentaba Praga. Las calles llenas de turistas por el día chocaba con el diferente "turismo" nocturno, algo que puede impactar a ciertas culturas visitantes no acostumbradas a ciertos parajes.
Resulta una ciudad infinita, que en cada esquina guardaba un nuevo monumento, un elemento siempre sorprendente, sin perder en ningún momento este ambiente excesivamente turístico que, en mi opinión, estropea cierto encanto de la ciudad.
Una sensación especial recorre tu cuerpo al pasear por el puente de Carlos IV, al ver a tu alrededor arte en todo su esplendor. Una serie de "bohemios" intentando sacar provecho de su don, ofreciendo a los turistas diferentes entretenimientos, como música o pintura.
Podría detallar cada uno de los monumentos, de las sensaciones que se experimentan al presentarse allí, pero es algo que es un tanto difícil de explicar, con lo que la mejor opción es invitar al lector de este articulo a hacer una parada en esta espléndida ciudad.

Una nueva mirada
















Una vez que te "sueltan" en una ciudad como Weimar, empiezas a adquirir un punto de vista diferente del que poseias antes. Te encuentras en un lugar, en una ciudad nueva, de la cual apenas conoces el idioma, las costumbres y la gente.
Como en el articulo anterior, todo hecho que anteriormente era cotidiano se convierte en un reto nuevo, en una nueva aventura con un "simple" fin. Con lo de "simple" me refiero, a que se tratan de actividades que en tu pais de origen no te plantabas como realizarlas.
Un obstaculo importante es la lengua. De la que tienes que hacer uso si deseas integrarte en esta nueva cultura. A pesar de ello, los ciudadanos del lugar agradecen que se haga un esfuerzo por hablar su idioma, con lo que, en el caso de no poder explicar algo bien, intentan entendenter y realizar un esfuerzo por su parte, empleando el ingles u otro idioma.
Hay que remarcar que, inevitablemente, cuando llegas con una beca Erasmus a otro pais acabas rodeandote de otros estudiantes en la misma situacion, especialmente del mismo pais que tu. Con ello no quiero afirmar que sea un punto negativo (ni mucho menos), pero si que hay que tener cierta cautela de no ser dependiente de ellos completamente, ya que, sin poder evitarlo, acabas por no aprender la cultura que te rodea.
Aun asi, rodeandote de la gente que sea, acabas disfrutando de la estancia en el lugar, de la cultura y de las fiestas...
PD: Es importante estar siempre activo, para el cuerpo y para la mente.