Una de las actividades que mas tiempo necesitan es la compra. Es muy facil decir: "Ahora voy un momento a comprar cuatro cosas para cenar y ya esta". Error. Comienzas a darte cuenta que para hacer cualquier cosa necesitas mucho mas tiempo que el que necesitabas en España, por lo que para hacer la compra de la semana, necesitas permanecer casi una hora en el supermercado. Las razones por ello son varias.
En primer lugar, te das cuenta de que los alimentos tienen nombres distintos y de no ser por la foto del producto, comprarías harina en lugar de azúcar, o cereales dietéticos con sabor a cartón en lugar de comprar tus Frosties de toda la vida. Así pues miras cada producto con lupa, revisando todas las caras posibles del bote de pepinillos o del zumo.
En segundo lugar, existe un problema a la hora de elegir los alimentos. Sin darte cuanta, te has acostumbrado a la comida española y a su gran variedad de ingredientes. Por ello cuando vas a comprar, vas en busca de determinados productos que, lamentablemente, no se encuentran en los supermercados alemanes, como por ejemplo los garbanzos, las lentejas o las judías. Luego, cuando encuentras lo que buscas, una sonrisa se dibuja en tu cara, pero la expresión cambia al divisar los precios que en España están bajos. Entonces empiezas a discurrir sobre tu alimentación en estos lugares y te toca adaptarte a su forma de comer.
Al final acabas cocinando lo mismo que cocinabas antes, pero con ligeros toques germánicos.
